Eres una naranja, acuosa y delirante, cuasi maquiavélica, terriblemente agridulce, ácida y tierna, dura y endeble, eres una mezcla insoslayable, eres ímpetu y quietud, eres contradicción y en ella te recreas, naces y mueres, finges y experimentas, ahí cueces cada uno de tus hechizos, de tus magias, maniobras cada uno de tus inventos y caprichos, allí es donde ellos caen, perdidos, anonadados, desbocados, incapaces de saciar una sed interna e inacabable. Mientras ellos mueren, sufren, se tornan desgraciados, tú, inmensa y maligna, te aburres, te dejas llevar por los diversos cauces que se cruzan y te trasladan por los mundos, tus mundos, tus historias. No te afecta, no te paraliza, incluso pareciera que cada gota de sufrimiento te alimentase, te proyectara tan fuerte y te llenara de tal forma que no puedes evitar repetirlo.

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