Permitime que coma de tus manos,
y camine donde ya lo has hecho.
Que tire de los sueños
hasta agrandarlos
para que entren nuestros cuerpos.
Te dejaré besar mis pechos
no vírgenes,
tomar mi alma no impoluta,
tejer raíces donde están las mías.
Permitime obsequiarte
con el pobre y frío corazón
que ocupa mi pecho
ansioso de vos.
Te dejaré mirarme
cuando ya no esté ahí,
cultivar tu cama
con flores nuevas
y que ellas rellenen
mi ausencia.
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