XVII
Tu olor me perfora los pulmones,
lo encuentro en mi ropa,
en mi almohada,
en mis manos,
en mi alma.
Corro por el cielo,
recortando trozos,
evitando,
apaleando los recuerdos,
pero tu olor sigue ahí.
Me persigue como
un depredador a su presa,
el agua no lo cura,
la luz no te apaga.
Sólo tu voz
tu sonrisa a medias,
tus toscas manos,
tus heladores y dulces ojos de océano,
me arrullan en silencio
me abraza
me mecen
me resucitan
me mantienen viva.
09-12-09
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