Descalza la noche,
desnuda,
corre sobre ese manto despejado,
sola y alegre.
De a ratos, quiebra cristales y los arroja sobre la alfombra.
Sacude las sábanas
y llueve en la Tierra.
Riega con delicadeza el espacio que recorre,
y despacito,
impregna el mundo con cierta decadencia.

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