jueves, 7 de abril de 2011

Hermana


Ojalá  estas manos desproporcionales supieran tejerte una vida impoluta, fresca y sincera,
te lo mereces.
Te pienso como trompo chiquito, siempre en movimiento, trepando desventuras,
repleto de colores, con una sonrisa de noche estrellada que se abre camino, deambulando por cerros y ríos por los que a veces se esconde, pero siempre, siempre, reaparece.
Por ti, rompería los esquemas del tiempo y suplantaría a Morfeo para concederte los mejores sueños. 
Porque tú, hermana querida, eres compañera de vuelos y andanzas, alumbras mis incertidumbres y apaciguas mi dolor.
Por eso te quiero,
 y seré tu ancla en la tierra y tu mar para navegar.

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