Sentada en la oscuridad del silencio, reflejándose la luna, un cielo fuerte y extenso, se interna en mí tu imagen. No lo entiendo, ¿por qué tienes la habilidad de aparecer cuando mi vida tiene quiebres y se transforma? Cuando todo parece inestable, tú te presentas como un sólido inquebrantable, como un canto rodado que protege, que lastima, que resguarda.
Amo tu imagen, el recuerdo de ti que me surge, los tiempos compartidos entre tú y yo, sin testigos, solos y compañeros. Son fotografías a las que no se retorna, intrasladables y siempre perecederas.
Allí inundada te recuerdo, me invado de nostalgia, te quiero por un rato y continúo observando un cielo lejano, estrellas que mueren pero iluminan y un astro creciente que te invita a la reflexión.
Amo tu imagen, el recuerdo de ti que me surge, los tiempos compartidos entre tú y yo, sin testigos, solos y compañeros. Son fotografías a las que no se retorna, intrasladables y siempre perecederas.
Allí inundada te recuerdo, me invado de nostalgia, te quiero por un rato y continúo observando un cielo lejano, estrellas que mueren pero iluminan y un astro creciente que te invita a la reflexión.

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