martes, 3 de mayo de 2011

De noche

Ahora, cuando las luces se encienden y los bichitos de luz aparecen en el campo, pienso, escribo y sueño.  La ciudad se vuelve solitaria y calladita, inaugurás el sacón y la bufanda, volvés a disfrutar de meter las manos en los bolsillos, calentitas, resguardadas, los pasos se vuelven profundos, contundentes, se mezclan con el cemento. Y  al llegar a casa brindo con un café intenso, que acalora las yemas de los dedos, la boca y el cuerpo.
Me siento acá, frente a la computadora, segura.  Pienso lo mucho que extraño el frío, el sentir la helada en los cachetes, el usar mi boina y el esconderse en un bar a charlar.
Las formas y los colores resaltan en la negrura del invierno, en la humedad grisácea que se nos cuela en la vida sin darnos cuenta, y en estos días, quiero usar el naranja,  y bailar con el violeta por el casco antiguo, y desenvolverme con el rojo leña.

1 comentario:

  1. Con que dulzura lográs describir (como decía una amiga) lo "íntimo del invierno", esas imágenes tan conocidas pero tan poco puestas en palabras... el frío es abrazador y ahí está su calor, su intimidad... nuevamente palabras que me trasladan..
    En este día tan especial no me queda más que desearte un muy feliz cumpleaños y que nunca dejes de ser esa viajera mística que esparce, entre pasos y malabares, los colores de la vida...
    Die

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