La puerta queda entornada, un centímetro de mundo atraviesa lo prohibido, se hace mío.
Ese cielo violáceo estrellado y sus altas guaridas que todo lo interrogan, los ruidos constantes que se hacen silenciar una vez entendidos, todo eso cabe en mi centímetro de mundo, diminuto infinito.
Que placer de tiempo que me arroja a este lugar, y ahí quedo paradita absorbiendo de a poquito las semillas de este instante.
Ese cielo violáceo estrellado y sus altas guaridas que todo lo interrogan, los ruidos constantes que se hacen silenciar una vez entendidos, todo eso cabe en mi centímetro de mundo, diminuto infinito.
Que placer de tiempo que me arroja a este lugar, y ahí quedo paradita absorbiendo de a poquito las semillas de este instante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario