De pronto, como si nada, cae entre mi café y yo la duda. Es una gota de vino tinto, difícil de ignorar, me hace pensar en la sangre, en la traición, en mi traición, en mis mentiras.
Se ha derramado, aunque pretendo esquivar esa mancha, poco a poco crece y comienza a teñirlo todo, se vuelve río y amenazadoramente ya toca mis tobillos.
Mi plan era pulcro, carente de maldad, tal vez demasiado ingenuo.
Incluso los hechizos pierden efecto, ahora tengo los pies clavados al suelo y sólo logro pensar en este vino que me acaricia las rodillas.
Se ha derramado, aunque pretendo esquivar esa mancha, poco a poco crece y comienza a teñirlo todo, se vuelve río y amenazadoramente ya toca mis tobillos.
Mi plan era pulcro, carente de maldad, tal vez demasiado ingenuo.
Incluso los hechizos pierden efecto, ahora tengo los pies clavados al suelo y sólo logro pensar en este vino que me acaricia las rodillas.

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