Algunas noches como ésta siento que me estoy resquebrajando por dentro, esas murallas que hace años construí se están volviendo ruinas porosas, a nada deniegan el ingreso y todo halla su rincón donde hospedarse. Así, ahora, estoy desorientada, se han incendiado los mapas de mi laberinto, yo propicié su incineración cuando me dispuse a tapear esos gritos, esos dolores, superponiéndolos con toneladas de piedra y arena. Ingenua y furiosa me di la espalda, naciendo y muriendo cada día, construyendo mi historia cada amanecer y terminándola al anochecer, esperando que el futuro se presentara con nuevos vientos.
El futuro ha llegado, los otoños han pasado y mi defensa se ha desmembrado, con la brisa vino la tormenta y después de ella, vendrá la calma.
El futuro ha llegado, los otoños han pasado y mi defensa se ha desmembrado, con la brisa vino la tormenta y después de ella, vendrá la calma.




