Estoy dolida,
lo asumo.
Comprendo que las siguientes palabras
están manchadas de tristeza.
Desde este lugar mísero
te digo que te di demasiado
en vos canalicé tanto amor
olvidé que eras un hombre de carne y hueso
te deposité en el mundo de las ideas
burbujeante, liviano
atrayente
escurridizo.
Pero sos un ser sapiente
narcisista y mundano.
No entendiste nada
te arrodillaste ante el miedo
y te refugiaste en conceptos vacíos
Quisiste escaparte.
No lo entiendo ni lo entenderé.
Pudiste marcharte de tantas formas
nunca negamos esa posibilidad
pero no así
cobardemente
contradiciendo tu decir
Sólo quiero contarte que
el movimiento de los cuerpos y el sentir
nunca (nos) encadena
el amor no ata.
Es libertario
colorea y potencia
enardece y transforma
es nuestra arma cotidiana
es el deseo terrenal
es nuestro pan.
Hace bien
cuando lo dejamos ser
cuando nos miramos
y nos dejamos querer-queriendo
en cualquiera de sus intensidades.
Así lo quiero yo,
por eso te digo adiós.


