Tiemblan los muros de tu cordura,
de tu boca se alzan diminutos relámpagos que estallan contra la mía,
son señales de paz y de guerra,
siempre ambivalentes,
siempre cambiantes,
siempre combatientes.
Tu cabeza es un continente de ideas prófugas,
un jardín del edén del siglo XXI
y tus grandes manos son Adán y
Eva cometiendo el pecado original.
Esos ojos que transforman manicomios, cirros y miedos
en violetas sonrisas, en acordes,
armonioso misterio.
Redimís mi sonora tristeza,
sos el héroe desnudo mitad de plata mitad de barro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario