viernes, 31 de agosto de 2012

no, ya no.





Ya no eres un soplo de frescura,
primera mirada al mar.
Ni besos amontonados,
ni siquiera la sombra de ese cadáver exquisito que supiste habitar.
No, ya no.
Ahora eres apenas trozo de papel resucitado,
escupitajo necesitado de ser expulsado.
Eres hollín tétrico y asqueante,
indigno,
olvidado para ser recordado en estas noches
en las que no duermo
en las que cavo escondites
y memoria.
Tiempo que me enjaula,
y en este revoltijo de tierra, arena y agua
te hallo,
sombra de hombre,
puñado de mentiras,
pregonero de absolutos,
estafador de verdades.

miércoles, 29 de agosto de 2012

29



Juega  a su vera
como niña caprichosa y poderosa
ejecuta,
roba,
instala silencio donde hubo palpitación,
sentir,
vida.
Rabiosa,
miserable,
ladrona de juventudes,
de hijos,
de madres,
de sueños,
de futuro.
Castradora de pasados,
siembra dolor,
lo esparce
como semillas en tierra fertil.
Azarosa,
tenebrosa
e ineludible.

sábado, 25 de agosto de 2012

desfiladero


Vos caminas por el desfiladero, ese estrecho abismo que separa difusamente la locura de la cordura, te balanceas, incluso te dejas caer rebotando en sus paredes para volver a erguirte vivaz, cromático delirante. Te veo zarandear tu cuerpo de hombre  intangible, liviano, y me incitas, me  abanica tu presencia, quiero acompañarte ahí, peleando al destino imperfecto, sacudiendo las preocupaciones que se desfallecen ablandadas, acuosas, líquidas, carentes de significado.
Te invoco una y otra vez, conjurándote, suplicándole a la luna compañera que ejerza su potencia, que al mirarme me veas, para que pueda desenredar los millones de misterios que esconde tu coraza extravagante, que se camufla en la marea de la distracción, evitando ser señalada, quebrada, amada.
Porque tú también le tienes miedo al amor, a lo que surge en nuestro encuentro, las luces, la energía del oscuro cuarto de heroinómanos del deseo, los chacras gimiendo rotundos de satisfacción, los golpes genuinos que movilizan los canales del sentir, del placer.
Yo temo, demasiado, me aterroriza entrar en tu dimensión y a la vez me seduce, es un campo de incertidumbres fértiles. Me opongo, cierro mis persianas, me cobijo turnadamente entre el silencio absoluto o la imparable verborragia vacía. No puedo besarte puerilmente los labios, sin sonsacar el erotismo de tocarte y zambullirnos en tu establo de demencias, tiembla mi cuerpo en el trayecto intentando dilucidar los pasos dados y los que vendrán, te niego los abrazos del dormir y los del despertar.  Parece que sólo sé rozar tu cuerpo para excitar, para extraer el petróleo de tus huesos, hambrienta leona que caza inescrupulosamente a una torpe presa.
No. Quiero acariciarte los hombros, deslizarme cariñosamente hasta tu ombligo, entretenerme en tu sobresaliente clavícula, reconocerla con mis dedos, contar los lunares y las heridas que mapean tu piel, tu ser, descubrir las hazañas, las tristezas, la fatiga, la alegría. Despistarme con tu sonrisa para nuevamente arribar en tu rostro, contornearlo, delimitarlo, conocer el calor de tus mejillas casi ocultas, comprobar el espesor de tu barba, comprender las perspectivas y los planos de tu nariz. Darte el cariño que no quiero darte por miedo, desconstruir  tu persona, tu vida, la mía.

martes, 21 de agosto de 2012

Así



Es de noche en esta antesala montevideana, respiro dulcemente el frío que se inyecta por la ventana, que me abraza hasta tocarme los huesos. Tomo mate, tranquila, dejando que el calor se deslice hasta mi estómago, reproduciendo una y otra vez esta típica imagen que a casi todos nos llega, nos incluye. El silencio de la noche se hamaca sórdido e inquebrantable, mis dedos en el teclado son un reloj que marca el correr de los minutos, segundos, transcribiendo  mi existencia.
Me siento contenta, satisfecha, en estos momentos de relajación puedo apreciar el camino trazado, los pasos acertados y errados, todos los que me trajeron hasta acá.
Soy un cúmulo de imperfecciones y aun así sonrío.
Muto entre terremotos que sin querer abren puertas, las aprovecho,
hoy juego sin censuras,
salto a donde necesito ir.
Me conforta.
Los sismos, la incertidumbre, el miedo,
me habitan, me construyen, me derriban para fortalecerme.
Cierro los ojos,
si me estrello quiero hacerlo saboreándolo todo.
Estoy aprendiendo a despegarme del suelo,
a nadar en los registros del miedo y la valentía,
 zafar los círculos viciosos aplastantes y paralizantes,
cortar las espinas traicioneras,
gritar si tengo ganas.
Me espío,
como desde una cerradura
lejos
y me encuentro cantando,
bailando,
disfrutando,
ahí estoy riendo sin parar,
luminosa,
rebozando colores,
así estoy y así quiero continuar.

240712




Esta noche me enfermo y enojo con la gélida brisa de vacío que expira esta habitación roída de plegarias y suspiros impacientes. Me desvela la carencia y el paso del tiempo desmedido, el silencio abarcativo que tanto detesto y tanto me lastima, me golpea contundente y seco recordándome la fría ausencia, ésta que me enferma, que me castiga.

miércoles, 30 de mayo de 2012

contigo elijo



Contigo elijo cruzar los cielos,
la tierra y el mar,
ver cómo avanzan las arrugas
invadiendo mi piel
y la tuya.

Dejar que las canas ganen la guerrilla
a mi melena,
y a la tuya,
sonreírle al tiempo apresurado.

Asumir que cada invierno cala más profundo en los huesos
y precisar siempre tu abrigo
y tú el mío.

Querer cada amanecer
y agradecer por encontrarlo junto a ti,
nadar tomados de la mano las miserias humanas
y cumplir con la dosis de soledad para enfrentar nuestros males.

Padezco tu ausencia inmediata,
pero desde aquí,
desde la opaca ignorancia
de tu paradero,
de tus rasgos,
de tus manos,
desde aquí te escribo,
en silencio gritándote que
aquí estoy lista para iniciar el viaje
 ya sea
por cielo,
por tierra,
o por mar.

lunes, 14 de mayo de 2012

La mujer detrás de la cascada



Felicia sufre en esta realidad que le es hostil, injusta. Su mundo es ingenuo, su existencia se mueve de polo a polo, dramático e intenso es el correr del tiempo, maximiza los detalles azarosos, y un instante absorbe su vida.
A pesar de ello, se desliza gentilmente entre recovecos de una ciudad ajena, siempre tiene una  sonrisa que obsequiar aunque sus miserias le corroen el interior y desborda cariño a cuanto ser se detenga a su lado.
Ha aprendido a canalizar el dolor, a dejarlo caer desde las alturas y ver como se descompone en las piruetas pariendo un espectáculo increíble, allá lejana, en el Olimpo que es su trapecio.
Aun así Felicia teme, teme como tememos los ateos a la miseria de la soledad cotidiana, al silencio y al murmullo no identificable, a ser su única observadora. Teme sin pausas ni concesiones por eso busca, experimenta los rincones de otras camas y se hospeda bajo el torso de algún hombre. Se  esconde, de sus muertos, de su sombra, de encontrarse a si misma en la oscuridad, en la más cruel de las intimidades.
Y cuando ni los remedios ni las máscaras funcionan, cuando los hombros no bastan para acurrucarse ni taparse de su reflejo, entonces explota, y ya no danza en puntas de pie sobre el asfalto, ni alumbra arte, se encarcela en la locura, se desquicia, llora cuantas lágrimas caben en sus ojos, grita y gime como si le despegaran lentamente su piel a retazos. Ya no cree en el cielo ni en la tierra, no hay mundo, sólo dolor, tristeza, angustia que cae en cascada sobre ella, cubriéndola, impidiéndole ver más allá, convirtiendo sus emociones en cortina desfiguradora.
Queda aislada, se transforma en una postal que insinúa una mujer detrás de una cascada. 

sábado, 12 de mayo de 2012

Se supone


Se supone que en estos momentos tengo que pronunciar unas palabras.
¿Se supone?
¿Para quién?
¿Para quienes?
Si estoy yo sola en este cubículo,
sola,
siempre sola y esperando.
El tiempo pasa y sigo acá, esperando.
La soledad es mi gran tormento,
tal vez por eso escribo,
para tener conversaciones con el papel,
con el otro que por razones varias llega hasta aquí
y  que por alguna razón lo lee.
O para no callarme estas palabras
que aunque banales e incoherentes
traslucen deseos, miedos y miseria
 y dirigen mis dedos desesperadas por ser oídas,
aunque tal vez no lo merezcan.
O puede que crea que con algunos movimientos
nocturnos, algunos susurros,
tuerza un poco este puto destino.
Tal vez sea un poco de todo eso
o puede que tal vez solo sea una tipa solitaria
garabateando secuencias durante los primeros minutos
de su nuevo año.

jueves, 29 de marzo de 2012

Esta Tristán


Hoy, desde la puerta del local observaba esa calle que se contonea delante, esa Tristán que sin ser tremendamente extensa abarca innumerables mundos, te absorbe a su mundo donde conviven cientos de dimensiones,  extravagantes, tenebrosas, amables, compañeras, académicas, nocturnas y enviciantes.  Porque es así, en el día es atravesada por miles de transeúntes que van dejando su huella y sin siquiera pensarlo se llevan consigo mil historias. Personajes de este Montevideo insomne, delirante e inhóspito que los devora y regurgita invisibles. Han cruzado al más allá y su regreso no es valedero, los archivamos como muertos vivientes y pasan al sector del olvido, de ser vistos y negados, cosificados como elementos mórbidos del paisaje.
Sin embargo, aclarado el pavimento, el saber se inyecta en las aceras, los libros rebozan y coartan el caminar construyendo laberintos de paradojas.
Y aun así atrapa por su singularidad, su desprolijidad poética, sus incansables oportunidades y su diversidad de ofrendas. 
Es una calle con piernas y mentes, a todas permite su espacio, los acobija con su singular querer que es ambivalente, familiar, irreverente y adictivo, tierno y efusivo.   

lunes, 19 de marzo de 2012



Si supieras cuantas horas, días, dedico a pensar en vos,
a besar la silueta de tu recuerdo.

Entiendo la distancia,
la necesidad,
el momento,
y de igual forma soy incapaz de abandonar lo que siento.

Me da pánico imaginar que las noches avanzan sin vos,
sin que vos sepas todo lo que sos para mi.

Remolinos de tristeza giran las aspas de mi reloj.
Tristeza que huele a vos,
que esparce el color de tus ojos a mar borracho.

Que cierto este amor complejo que ha enfrentado tantas miserias,
desenfrenos, usos y abusos.
Aun así perdura, y con cada amanecer suspiro con la ausencia de tu cuerpo ocupando esta enorme cama que tuvimos.

Este puto océano que nos separa,
telón de hierro,
que nos aplaza, repeliéndonos.

Te quiero tanto y te extraño,
quisiera decírtelo mientras recorro tus ríos violetas que bañan tus ojos,
rodeándolos y confraternizando con esa nariz helénica,
besando tus tímidos labios. 

Moribunda aceptación


Qué nos separa?
Por qué nos empeñamos en huir?
A qué le tememos realmente?
Nos ahogamos en este desierto,
somos fruto de esta rencorosa agonía,
por cobardes frustramos este indescriptible crepúsculo.
Nos negamos.
Perdón, apenas logro vislumbrar mis verdades,
no puedo soldar palabras
en tus silenciosos labios 
ni empujarte conmigo al abismo del dilema.
No conozco tus angustias,
imagino que asfixian como las mías,
que te adormecen el cuerpo hasta doler
y te exigen movimiento, cura, solución.
Solo voy a extraer mi percepción
y contarte qué incertidumbres me atormentan.
Tu indiferencia me lastima,
son cortes gélidos y delgados en la piel,
cada vez que tus oceánicos ojos me esquivan
escucho el golpe de los látigos impactar 
contra mi espalda, 
cobrando los cientos de errores que supe cometer.
No siempre reconozco tu persona.
Algunas veces creo estar frente a un extraño,
que ocupa el cuerpo de aquel chico que conocí,
con otra forma de enfrentar la vida.
Otras, aparece aquel niño al que defraudé
y que me observa con sus ojos vacíos
que exhalan amor y desprecio.
Y aquellos días encontré el hombre al que esperaba,
cálido y compañero, el hombre que supo combatir sus miedos
que se conoce y ansía descubrir.
No recuerdo por qué ese hombre se fue,
ni por qué yo lo dejé marchar,
o por qué me encerré en ese silencio que olía a duelo,
y me refugié en este gris consuelo
de aceptación moribunda.
Me abandoné,
y ya ni recuerdo por qué.

jueves, 2 de febrero de 2012

exploto con estas personas



Exploto
o sólo cristalizo mis tormentas con estas personas,
entes del misterio,
luciérnagas perdidas en este camino incierto.
Compartir.
Decir, vaciar esos rincones que ahogan y aquellos que llenan.
Aceptar.
Permitirse explorar lo platónico y las miserias sumergidas
y nadar hacia la comprensión.
Entender.
El resultado es una suma desigual
de lo que supiste y sabes pagar
más el encuentro  con el roce trascendente en la multitud,
saborear esa  magnitud que acarrea la frescura de las miradas que intuyen un cruce de experiencias, vivencias.
Pasos atrás que ayudan a subsanar, cerrar y enfrentar.
Marcharse para poder volver y reencontrar.

lunes, 30 de enero de 2012

héroe desnudo mitad de plata y mitad de barro


Tiemblan los muros de tu cordura,
de tu boca se alzan diminutos relámpagos que estallan contra la mía,
son señales de paz y de guerra,
siempre ambivalentes,
siempre cambiantes,
siempre combatientes.

Tu cabeza es un continente de ideas prófugas,
un jardín del edén del siglo XXI
y tus grandes manos son Adán y  Eva cometiendo el pecado original.

Esos ojos que transforman manicomios, cirros y miedos
en violetas sonrisas, en acordes,
armonioso misterio.

Redimís mi sonora tristeza,
sos el héroe desnudo mitad de plata mitad de barro.

sábado, 7 de enero de 2012

encontrar

Me pierdo ratos en la nebulosa de la frustración,
cabalgan por mi cuerpo imparables torbellinos de cólera
olvido los caminos de la descarga y la alegría,
se oscurecen las incontables maravillas que me rodean,
todas estas cosas por las que brindo en cada oportunidad.

Tengo miedo, de perderme en las minucias periféricas,
por ahogarme en charcos soslayables,
de abandonar el puerto y naufragar en el último viaje.
Tal vez podamos perdonar nuestro pasado y enmarcar un futuro más gentil,
sabiendo olvidar y aceptar.
También tengo miedo de no querer marchar,
y de necesitar partir,
de no saber lo que vendrá.

Afrontar, fue un trabajo continuo en este pasado calendario,
ahora quiero encontrar.