jueves, 23 de junio de 2011

Lo vi...

Lo vi y me pareció diminuto en comparación con aquel hombre omnipotente y distante que recordaba. Ahora se veía y se sentía como una cucharada de miel cristalizada, descansada, frágil y ajena.

de niña

De niña me enamoraba ese Montevideo lluvioso, donde el gris se iba comiendo la ciudad desde el cielo. Lo miraba por la ventana empañada, con emoción escalaba mi vista ingenua en esos (para mi), rascacielos, gigantes de cemento que me observaban apáticos.
Y hoy me nutro de ellos con normalidad e indiferencia, casi con resignación los acoplo a mi interno. Todo cambia, sobre todo yo...

aclaraciones innecesarias de imágenes del pasado...

En mis textos, a los hombres que he querido, que deseado, que odiado y maltratado, que me han lastimado o me han ignorado, siempre los he denominado como flora, ya sea campos de amapolas, naranjos o lavandas.
Amapolas siempre ha sido mi “Él” más constante e importante, que se asocia con esta flor  porque el rojo viaja en esa ambivalencia de odio y amor, de ternura, magia y a la vez es tóxico, endeble.
Lavandas fue mi “Él” más peculiar con su aura misteriosa, de extraña flor silvestre, con fragancia particular pero cansadora, con mayor belleza imaginaria que real.
Naranjos fue mi “Él” platónico,  a quien nunca tuve ni tendré, que me aturdió la mente durante un tiempo, me hipnotizó con su grandilocuencia, su sabor y figura ovalada que tanto identifico.
Los otros que arribaron en mis escrituras fueron copias pasajeras, que el viento colocó en el camino, puntuales y efímeras.

5 letras es un mundo

Me gusta pensar que en esas dos sílabas que se encarnan en su boca tosca me abrazan sólo a mi, son una cápsula que me pertenece, blanda y redondita, un nombre que  me reconoce como portadora única, es una especie de secreto compartido, un vínculo con un barniz propio y especial.
Sí, le doy una valija repleta de significados a cinco letras en guirnalda, pero con su resonancia me siento contenida, esperada y querida. Porque por ese nombre se traslucen todos los matices de un amor complejo, de un cruce de vidas contrariadas, de miles de defectos y de cientos  de virtudes.
Esas cinco diminutas letras son una puerta que resguarda y que encierra, que exige y que esconde y que entrega, que anuncia que detrás de ella hay un mundo en el que avanzar.

domingo, 12 de junio de 2011

-Locuras a la tarde- Federica, parte 1.

Federica espera que anuncien  su vuelo, pasa el rato sentada en la sala de fumadores, escribiendo y tomando café, dibujando historias y poesías. Cada pocos minutos levanta la vista, encontrándose con un mundo lejano y conocido para ella, donde las personas deambulan sin cesar de un lugar a otro internados en un trueque interminable, absorbidos por su devoción a arquetipos insensatos, peleados y contrariados procuran camuflar su desesperación. En esos instantes, en los que se percata de ese mundo, aprovecha para cuestionar, criticar y reinventar sus pensamientos, para danzar en los límites de sus zapatos, mudarse y reconocerse nueva e ingenua. Se avergüenza un poco por sacarle jugo a estas situaciones, por disfrutar de un sinsentido más. Poco después retorna su mirada a su vaso casi vacío, frío e insípido, apaga su cigarro, levanta sus cosas y camina hacia la barra de un bar en busca de más. Esos segundos que toma en anclarse nuevamente en esta tierra se le hacen eternos y siempre diversos.

tengo ganas

Que ganas tengo de llenarte los sentidos de buenos recuerdos, de sumergirnos en alguna habitación y dejar cariños macerando toda la noche.
Si me permitís, quiero intentar coparte el corazón durante mi vuelo, dejarte nuevos besos, sanar nuestras heridas, lamer el desconsuelo y saborear otros caminos.
Espero no tentar demasiado al destino, simplemente disfrutar de aquello que podemos, que queremos, que tenemos.
Resumo en este párrafo toda la voluntad que pondré, todas mis ansias, todas mis ganas.
Ojalá pudiera imprimir en esta hoja la de imágenes que cruzan mi cabeza, así tú podrías apreciarlas, compartirlas y ayudarme a trasladarlas para hacer de esta realidad una esfera concluida. 

las puertas se han abierto

Cuando el pensamiento nos arrastra a entender la desesperanza como crónica, desde algún ángulo se oye caer una gota de alegría, una sonrisa tímida, un abrazo cálido. Y las puertas de futuro vuelven a abrirse, por esa rendija que queda, entran tantísimas cosas que impulsan, que presionan para que éstas queden de par en par y cruce una marea de buenos presagios.
No importan cuantas mentiras se cuelen, cuantos fracasos acarren, no importa, la gigantesca puerta se ha destrancado y de ahora en más, la imaginación, el color y la risa reinan en esta zona casi despoblada.

se dilatan los minutos azules

Se dilatan los minutos húmedos a tu alrededor, te sientes nadar en una línea temporal ajena, azulmente lenta, giras incesantemente tus pies desnudos,  que filtran y juegan con este espacio que los envuelve.  Hay necesidades que sólo tienen cabida aquí, fluyendo en cascada sin barreras, ni condiciones, ni censuras absurdas, ni “peros” castradores.
Se disfruta enormemente naufragar así, 
acá y ahora, 
sola y pensativa.