jueves, 15 de septiembre de 2011

piel sin norte ni sur


Qué decir cuando en tu interior se dejan caer trozos de ti para que se sequen al sol, desparramada está tu piel que te deja en carne viva pero augura una nueva etapa, con nuevas vestiduras, nuevos horizontes, nuevo árboles y nuevas manzanas.
Se gesta dentro de ti una batalla y un rito de adultez, la sensatez ahorca tu rebeldía e inconstancia, tus labios buscan tierra que cultivar y manos que tocar, tu instinto se manifiesta confiado y audaz lastimando tu férrea razón y las leyes que te regían hace no tanto tiempo tabalean musitando perdón. Y ya no existe ni tu norte ni tu sur, sólo espacio para inspeccionar, tiempo para acomodar, y escalones que de poco se van construyendo hacia algún lugar.

viernes, 9 de septiembre de 2011

darte espacio


Voy a darte espacio, aquí entre mis silenciosas palabras que todo traslucen para decirte cuanto te valoro, como ofrenda de respeto.
Tu niñez me empapa con angustias y complicidades, con impactantes imágenes de atardeceres en un muelle, de esperanzas y dolores. Cada instante del presente inaugura una nueva faceta inimaginada, te haces más hombre de carne y hueso, y te sacás la capa de autoridad y exigencia para disfrutar de las imperfecciones, de los aciertos, de la lucha y de la tranquilidad, de ser para vos, sin ataduras ni reproches. Y a veces consigo entenderlo, otras simplemente acepto la realidad del momento y sin preguntas nos acompañamos en un trecho del camino. Pero tu persona siempre está conmigo,  me enseñaste y fomentaste infinidad de puertas, de necesidades y de búsquedas, tu imagen conlleva voluntad y ganas de encontrarse, fuerza para sortear los obstáculos y carencias del ayer, confianza en el mañana y las necesidades de atravesar océanos.

jueves, 1 de septiembre de 2011

ganas de migrar


A veces tengo ganas de migrar, de tener voluntad para juntar todo lo que tengo en una valija y marcharme lejos con mis tristezas e ilusiones, de no estar echando raíces profundas, de no sentir las cuatro paredes. Siempre es dura la partida, pronto sana la herida y tu realidad se vuelve novedosa e interesante, aprendes a disfrutar de todo lo que te rodea, se siente de a poco germinar el camino que transitas y cuanto vivís tiene un exótico sabor agridulce que va colmando tus ganas de saber.
No es que no me guste estar acá, me encanta, siento fluir las aguas en esta dirección pero por alguna razón, el corazón me pide movimiento, hallazgos, confirmaciones y errores, nuevas caras con pasado, otras experiencias, otros olvidos.

Vos y Montevideo

Quiero estar acá con vos, en este final de escalera, acá me relajo,  estoy sin ser vista, encuentro paz, reflexiono.
No sentiste que todo se abandonaba a la quietud? El tiempo quedo contenido en un suspiro profundo. Imaginaba transportándonos a este pasillo minúsculo para mirarnos sin normas, para transgredir y jugar a ser otros con vidas distintas y distintos destinos. Acá podríamos dormir bajo el mismo cielo.
Y  me siento a pensar, a observar ese centímetro de ciudad que avanza por la puerta. Imagino que debe saber igual que vos, a neblina, a cigarrillos, pactos, locuras transitorias y severas, a noche estrellada, a pájaros en guirnalda. Me seducís al igual que ella, desde esa compleja identidad, de rasgos mezclados y difusos, de cenizas esparcidas.