Cuando el pensamiento nos arrastra a entender la desesperanza como crónica, desde algún ángulo se oye caer una gota de alegría, una sonrisa tímida, un abrazo cálido. Y las puertas de futuro vuelven a abrirse, por esa rendija que queda, entran tantísimas cosas que impulsan, que presionan para que éstas queden de par en par y cruce una marea de buenos presagios.
No importan cuantas mentiras se cuelen, cuantos fracasos acarren, no importa, la gigantesca puerta se ha destrancado y de ahora en más, la imaginación, el color y la risa reinan en esta zona casi despoblada.
No importan cuantas mentiras se cuelen, cuantos fracasos acarren, no importa, la gigantesca puerta se ha destrancado y de ahora en más, la imaginación, el color y la risa reinan en esta zona casi despoblada.

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