Esta noche me enfermo y enojo con la gélida brisa de vacío que expira esta habitación roída de plegarias y suspiros impacientes. Me desvela la carencia y el paso del tiempo desmedido, el silencio abarcativo que tanto detesto y tanto me lastima, me golpea contundente y seco recordándome la fría ausencia, ésta que me enferma, que me castiga.

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