jueves, 15 de mayo de 2014

aquella situación



Lo más rescatable de aquella situación, o tal vez lo que primero pude identificar fue el extrañamiento, verla allí a unos metros de mi y darme cuenta de que ya no la conocía, al menos no como antes, esa persona que había sido tan cercana, con la que recorrí tanto. Me la estaba cruzando aleatoriamente en una calle cualquiera en una noche cualquiera e intercambiábamos unas palabras, en una mezcla entre lo protocolar y el interés que suscitaba tal encuentro. Era como toparte con un trozo de pasado, ahí sentí cierta nostalgia, es tan raro extrañar a alguien que ya no es. Y de un momento a otro, alegría, percibirnos a ambas desde cierta distancia, como sobrevolándonos y vernos contentas, cada cual donde quería y podía estar, disfrutando y sonriendo, y por esas cosas de la vida, cruzándonos nuevamente.

Después de los rodeos y la actualización correspondiente, poco queda por decir, su novio parece ya incómodo, aburrido testigo ante esa conversación ajena. Ella se percata y segundos después ya continuamos nuestros caminos, se marcha con él lentamente, envueltos en esa membrana impermeable que los aísla como dupla oficializada y sagrada. En mi rostro apenas queda el resto de una sonrisa, algo de compasión en los ojos. Tomo un momento para reflexionar. Vuelvo al lugar en el que estaba con otro amigo, que me mira cómplice ante lo acontecido. Conversamos, reímos, cantamos y cuando regreso a mi hogar sólo puedo pensar en ella, quiero ubicar alguno de los momentos en los que ese quiebre se dio, cuando no pudimos acompañarnos más, ni quisimos hacerlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario