domingo, 20 de julio de 2014

una reverenda cagada...

Una reverenda cagada, que tontería por mi parte haber hecho algo así... lo hice porque estaba dolida, enojada, porque quería vengarme, ¿vengarme? De quién? Para qué? Si desde el principio sabía cuales eran las reglas del juego, sabía que no iba a herir a nadie más que a mi misma, que enredar los hilos que nos entrelazaban no ayudaría en nada, pero quería generar dolor, a mi, a él, provocar cierto caos, desatar los conflictos... que idiotez por mi parte... sólo conseguí joderme, llegar a lugares donde no quería llegar... Pensé por un instante que haciendo eso podría demostrarme que yo también era fuerte, también podía lastimarlo... en el camino de mis tristezas me volví miserable, injusta, torpe y perversa.
Que paradoja la vida misma, que en este lugar chiquitito, que es tan simple, tan fácil y nos empeñamos en volverla complicada, en hacerla jodida, aun cuando todo va bien, le damos una vuelta más a al rosca, tensamos un poco más, buscamos embarrarlo todo... Tal vez, sea sólo yo quien arremete y boicotea su propia existencia... Que triste haber hecho lo que hice, porque así lo sentí, lo desnudaba y me sentía triste, besaba su cuerpo y extrañaba, pensaba qué estoy haciendo acá? Por qué lo engaño? A quién engaño más que a mi misma, soy una ingenua que fantasea con que él me busque, me quiera y me desee sólo a mi... imposible, y como no es así me entrego a otros, corrompiendo mi cuerpo, mi querer... triste, me sentí una niña caprichosa e inocente que ante la adversidad rompe y destruye, sólo por no sentirse tan sola, para que el entorno caiga con ella, sufra y palidezca, para que el caos nos atrape a todxs y a todo... que triste...

No hay comentarios:

Publicar un comentario