Esa estatua es una suerte de inquietud,
de granito moldeado de sueños y pensamientos,
idea eterna firme en el pavimento montevideano.
Conocida y olvidada, observa desde la altura,
idea eterna firme en el pavimento montevideano.
Conocida y olvidada, observa desde la altura,
en silencio,
esperando que algún día alguien se digne a mirarla con los mismos ojos
maternales que aquella persona que la cinceló.

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