Caminando estoy hacia alguna orilla, algún puerto que me ampare y que brinde por mi libertad, de irme y volver, de irme sin regresar jamás. Que se alegre por ser visitado, por ser acompañado, por lo que se hace acá y ahora entre los que estamos, por los que vinieron y no están, por los que van a llegar. Que comprenda mis ganas de caminar, de cruzar y saltar, de viajar y conquistar, pasear y preguntar, quedarme si tengo ganas de parar y pensar.
Ando buscando esa puerta sin cerrojo, que siempre está dispuesta a dar, con el cuerpo al aire de par en par, que acepte y que despida con ternura y amor a quienes se atreven a saludar.
Que todos sus susurros sean verdades gritadas, empapadas en ansias de tejer secretos en común. Que nunca niegue una razón ni se oponga a tu elección, que te abrace con dulzura y te deje en libertad. Caminando estoy hacia alguna orilla, algún puerto que me ampare y brinde por vivir.
Ando buscando esa puerta sin cerrojo, que siempre está dispuesta a dar, con el cuerpo al aire de par en par, que acepte y que despida con ternura y amor a quienes se atreven a saludar.
Que todos sus susurros sean verdades gritadas, empapadas en ansias de tejer secretos en común. Que nunca niegue una razón ni se oponga a tu elección, que te abrace con dulzura y te deje en libertad. Caminando estoy hacia alguna orilla, algún puerto que me ampare y brinde por vivir.

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