sábado, 16 de julio de 2011

lo que será...

Intento ampararme en esquinas desiertas, irónicamente ese cielo rojizo que nos envuelve hace horas se manifiesta en un goteo constante, con gruesas lágrimas que me recuerdan a las tormentas veraniegas. El viento corre entusiasmado, coqueteando con las hojas y los árboles, las nubes alarmadas se mueven como si alguien tironease de una sábana, delicadas y frágiles.
A su vez se palpa en el ambiente cierto grado de calor, los edificios, las calles, las veredas exhalan su respiración nocturna, húmedo asciende el vaho hasta mi cabeza.
Y sólo escucho el sonido de mis botas avanzando, mi cuerpo contraído defendiéndose de la lluvia, mis ojos sólo son unos arabescos livianos que buscan no alejarse del camino.
Parece que soy la única habitante que deambula por las calles del sur, buscando consuelo, buscando razones, buscando excusas y pensando en lo que será…

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