Como desearía odiarte para no buscarte entre mis sabanas arrugadas, para no seguirte con la mirada, para no pensarte ni extrañarte. Para rechazarte y enojarme con tu presencia seductora bañada en ámbar. Ojalá
te sintiera innecesario, superfluo y fugaz, no te imaginara camino de naranjos conjugando una ácida felicidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario