sábado, 30 de julio de 2011

Querida gigante de pequeña estatura

Querida gigante de pequeña estatura:

Gracias es la primer palabra que nace en mi boca, por ser mi primer hogar, por tus tiernas alas que me supieron y saben abrigar, porque tu mirada es una caricia perpetua.
Sos una leona implacable de fuertes garras y hermoso pelaje, un ser de otra tierra.
Por vos comprendí el significado de ser bruja, la importancia de ese nombre que abraza tantísimas cualidades y que conlleva una forma de vida, ser luchadora contra viento y marea, sin importar tamaño ni forma, sabiendo cargar tu pasado y forjando tu presente.
Te quiero además porque sos brújula para tus hijas y amigas, red de millones de palabras en verso y prosa, sos cánticos de luna llena, sos una Atenea terrenal.
Has sabido cultivar cientos de semillas que de a poco van germinado a tu alrededor, y pronto darán sus frutos, porque tú, madre, has sentido la tierra entre tus manos y la has regado con tu llanto y tu sudor.
Gracias madre por haberme enseñado tanto, gracias por ser quien sos.


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