viernes, 4 de marzo de 2011

03




Atada en la cama de nadie
prohibiéndome mi propio perdón
tapeando las salidas de este callejón.

Cabalgo en las horas del olvido,
sucumbiendo a la tétrica autocompasión,
sollozando arrepentimiento,
violando mi corazón.

Llora Montevideo a mi lado,
alto y claro se escuchan
sus gritos
que golpean contra mi ventana.

Las sombrías palabras del pasado
te persiguen,
te acechan,
te tumban para no dejarte avanzar,
son parte de vos.
No escapes, no podes,
son parte de vos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario