sábado, 2 de abril de 2011

manos con sabor a sal




Mis manos tienen sabor a sal,
dime si pueden aportar a tu cuerpo más que desolación,
y si pueden florecer  naranjos por donde pasan.

Porque a veces, creo que solo arrasan con cuanto se cruza ante ellas,
y no pueden pintar ni estar a la altura del cielo austral que las imanta.

Las lavo incesantemente, loca y frenética para cocinar tiernos
y esponjosos besos,
pero de ellas nacen solo crudas verdades, atípicas e intemporales.


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