Esta realidad que me brota,
que me cruje los sentidos
se sumerge en mis poros.
Rechinan mis pies que señalan un futuro incierto,
Rechinan mis pies que señalan un futuro incierto,
allí donde clavo en las paredes recortes de recuerdos, formando nubes,
estrellando los rincones con atípicos colores.
Aquí y ahora, miro estos dedos de cañón, armas de doble filo,
que transpiran cada elemento, lo expulsan, variado y único, estable y duradero.
Resbala el sonido de un río ajeno que salpica con fuerza las líneas de este cuaderno inmaculado, perdido en la multitud.
Así se disparan olores,
caricias,
memorias del olvido,
que lo engendran y aniquilan.
Cruzada y avasallada tomo distancia,
calculo los segundos atados a mi mano,
estrellando los rincones con atípicos colores.
Aquí y ahora, miro estos dedos de cañón, armas de doble filo,
que transpiran cada elemento, lo expulsan, variado y único, estable y duradero.
Resbala el sonido de un río ajeno que salpica con fuerza las líneas de este cuaderno inmaculado, perdido en la multitud.
Así se disparan olores,
caricias,
memorias del olvido,
que lo engendran y aniquilan.
Cruzada y avasallada tomo distancia,
calculo los segundos atados a mi mano,
reflexiono con la soga horaria prendida al cuello.
Pienso, selecciono las mejores manzanas, y digiero con amplia satisfacción la deliciosa, amarga, peculiar realidad que por un rato me abraza con imperdonable y clara intensidad.
Pienso, selecciono las mejores manzanas, y digiero con amplia satisfacción la deliciosa, amarga, peculiar realidad que por un rato me abraza con imperdonable y clara intensidad.

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