vinos, tierras, amor y otras deidades
Píntame vinos, calaveras, huesos y deidades en el rostro, yo me cubriré con un velo y seré tu muerte, tu mensajera, tu noche.
Todo se vuelve tan delgado cuando se viste de súplica, y se maquilla de necesidad.
El respeto queda lejano, se marcha hecho un susurro.
Que rechazo alza esa imagen de ser aminorado, de estatua perdida, de vergüenza petrificada.
Y sin embargo, todos hemos pisado ese bosque del que renegamos.
Qué imagen fuerte se me representó al leer lo que escribiste. Cuando se pierde el respeto es porque se perdió todo lo demás.
ResponderEliminar