domingo, 20 de febrero de 2011

12-2-11


Mis palabras ya no resuenan en las hojas
ni baten mi mente,
no llaman a suspiros.
me consumen desde dentro,
y se atascan,
 pierden el sentido,
se congelan bajo paredes de papel blanco,

Mis manos corren nerviosas desde mi cabello hasta mi nuca, cohibida, ansiosa y morbosa, En mi boca ya no resuenan los ecos  cuasi orgásmicos de la superación y satisfacción ante un hecho materializado.
Y de a poco me derrumbo.
las olas me embisten como si fuera una roca, y cada día me deshago un tercio más, cansada y añil dejo que me rompa, sin poner una gota de esfuerzo en el cambio, y así volviéndome incolora sufro al lado del silencio tibio y compañero, constante y fugaz que me envuelve, me resguarda
 me aisla.

12-02-11

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