Camino por Montevideo, siento olor a infinito, el sabor a mayúsculas circula por mi boca, rozando cada uno de los recovecos. Montevideo grita y escupe sobre nosotros un chaparrón incansable, continuo, producto de su insatisfacción. El tacto se cierne ruidoso, vibrante, las gotas caen con fuerza dejando huella, en tu pelo mojado, en tus ojos entornados, tu posición de héroe desnudo.
La ciudad queda teñida de caras largas, furiosas, tristes que ni se esfuerzan por disimular. Trozos de muerte son, que caminan a ninguna parte, siguiendo un ritmo inalcanzable que los destruye.
Otros quedamos impregnados del color azul de la melancolía, que te entra hasta en los huesos, arrullados miramos la ventana repleta de lágrimas y salimos a compartir las nuestras con la ciudad, y caminamos por Montevideo y sentimos olor a infinito y saboreamos las mayúsculas.
20-04-2010
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