Entre sonrisa y sonrisa
cabe la inmensidad.
Una mirada echada al viento
ensordece el alma.
La locura viaja y atraviesa
fronteras inventadas,
mientras que la inocencia
se escapa de una habitación
mezclándose con las estaciones
sin dejar rastro alguno
sobre las mentes abandonadas.
El beso dado a la tierra
renace y florece
al igual que el odio y el amor
en el corazón humano.
Y las palabras se desvanecen
cuanto más las usamos.
Las realidades se mezclan,
la luna y el sol invierten sus papeles.
23-07-2008
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