Somos erizos en este mar de pájaros
que no saben nadar ni volar,
caminan erguidos sobre sus pies,
lastimando a aquellos que se juntan demasiado.
Soñamos con tener plumas para acariciar
alas para planear.
Andamos hacia la soledad
sin desearlo,
cada paso es una quemadura
que nos va destruyendo por dentro.
No podemos evitarlo,
perdimos el barco del asombro
y nos hundimos en el miedo
de llegar al final del camino sin mas recuerdos
que los nuestros.
Bombardeados por el silencio,
llenamos los momentos con ruido ensordecedor
para estar acompañados por pequeñas claves de sol.
10-12-2008
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