domingo, 20 de febrero de 2011

VI PRESENTACIÓN, ELLA...


VI PRESENTACIÓN, ELLA.
Ella viajaba, con o sin alas, a veces, le gustaba abusar de esa “habilidad” que por momentos se volvía en contra. Y claro, es de esperar, ella no tiene puntos medios, le cuesta medirse prácticamente para todo, aunque lo intenta incansablemente, practica cerrar esa boca que escupe fuego, controlar esos nervios que se transforman en agujas y  atraviesan los huesos, el cuerpo entero y cuando se les escapan, hasta el alma.
Se sienta en su cama chata, que de un modo bastante irónico se encuentra muy cerca del suelo, cuando su cabeza está siempre tan lejos. Tal vez por eso le gusta, porque la acerca un poco a la tierra, al menos, físicamente.
Allí frente a su espejo se inspecciona largo rato, se focaliza en una zona, en esa cicatriz que siempre estuvo ahí, en sus rasgos, se mira como mirándose por primera vez. Comienza su rito de presentación, mueve una ceja, cierra un ojo, abre la boca, como sorprendida de su reflejo.
Asombrada,  voltea a medias su cuerpo, observa su perfil. Se pregunta cómo entienden los demás su cuerpo, si ni siquiera ella lo asimila.
Se inicia el aleteo, se cuestiona la percepción propia y la ajena. ¿Qué creen los otros de mí?  Razona, imagina ser otra, ya desde las alturas dice para sus adentros  ¿cómo  interpretaría esa sonrisa media chueca, esa escalera de lunares, esos gestos que se expanden por el espacio?
A veces, recuerda que cuando era pequeña se imaginaba cómo sería a esa edad, siente esbozos que se superponen a lo que es, otros son tan erróneos, tan distantes. Cree por momentos que ha perdido el rumbo, de ese velero que es su vida, aunque aprecia el viento que la arrima a una y a otra orilla por estaciones, también lo culpabiliza por esas épocas en  la que la abandona en alta mar.
Toca la cama, y desciende en su vuelo,  ella está ahí mirándose, perpleja, se pregunta con tanta intensidad y desesperación ¿Quién es ella? ¿Quién soy? Que retumba con brutalidad en la habitación,  cuando retorna ella espera con idílica ilusión que ese pequeño sonido traiga consigo una respuesta alentadora.

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